LA UCR ENTRERRIANA DE DUELO: FALLECIÓ DON LUIS BRASESCO

En la mañana de hoy recibimos la triste noticia del fallecimiento de Don Luis A. Brasesco, tras haber estado varios días internado en una clínica de la ciudad de Paraná. Se nos fue un grande de la política entrerriana. Un ejemplo de hombre de bien, luchador y defensor de los más altos valores de la democracia y la libertad.

Por este medio, el Comité “Leandro N. Além” de la UCR de Viale, extiende sus condolencias a sus familiares y lo recuerda con este escrito, que fuera publicado por elonce.com 

El ex legislador y ex convencional constituyente tenía 82 años. Pese a militar desde la adolescencia, recién a los 55 fue candidato a cargo electivo. Fue un hombre de ideas, senador nacional por el radicalismo entre el 29 de noviembre de 1983 y el 9 de diciembre de 1992, secretario de la Convención Constituyente de 1994 y convencional en la reforma de la Carta Magna provincial, producida durante 2008. Todas sus referencias estarán matizadas por algún rasgo de profundidad analítica. 

Fue precandidato a gobernador en 1986, propuesto por el ex gobernador Sergio Montiel, pero perdió en la interna con Ricardo Lafferriere. No obstante ello, siempre fue uno de los hombres del radicalismo más reconocidos tanto dentro como fuera de su partido. 

Con una gran agudeza intelectual, Brasesco respondió ante la pregunta de “¿Qué representa el mayor peligro en el poder?: “Lo peor del poder son los adulones y, luego, los cuervos, capaces de hacer lo que sea para sacar ventaja”. 

Brasesco y la democracia 
El 30 de octubre de 1983 “particularmente para los radicales, fue un día extraordinariamente grato, porque fue un triunfo elaborado con la ayuda de todo el pueblo argentino y con todos los sectores de diferentes ideas políticas, que apoyaron la candidatura de Alfonsín”, reflexionó el histórico dirigente radical Luis Agustín Brasesco, en 2012, ante Elonce TV. El ex convencional constituyente de la reforma provincial de 2008 consideró que “aparte de ser un triunfo de un partido centenario, fue la derrota definitiva de las dictaduras en el país”. 

“A partir de ese día, pensamos todos y así se ha cumplido, iba a haber una normalidad en la transmisión de mandos electos en elecciones populares que dirigieran el país”, afirmó además Brasesco. “La democracia, que indudablemente tenemos que perfeccionar, tiene defectos, tiene gobiernos buenos, malos y regulares, hay sectores que tienen corrupción y otros no, pero en todo el contexto que significa mejorar una situación, estamos mejor que antes”, evaluó. 

“Tenemos gobiernos en alternancia, discutimos, nos enojamos y nos insultamos”, planteó también el dirigente radical, quien consideró que “hay una falencia, que se ve en todo el mundo, porque en las sociedades se buscan hombres importantes, y para resolver los problemas sociales y políticos hay que buscar los hombres útiles”. 

“No tenemos que confundir la democracia con los gobiernos. Los gobiernos son buenos y malos, y tienen hombres que los aplauden y siguen y otros que critican. Pero eso es la democracia: crítica y adhesión. Nos falta diálogo y consenso, pero lo vamos a conseguir”, reflexionó ante Elonce TV. 

Su vida 
Luis Agustín Brasesco proviene de un hogar donde la política era el pan de cada día. Creció en un barrio que fue un crisol de procedencias, lo que se advierte al auscultar la raíz de apellidos característicos tales como Bonfils, Socolovsky, Zacarías, Dayub o MacKinnon. “Mi padre tuvo almacén frente al club Talleres, donde antes funcionó la estación de tranvías a caballo”, rememora. “Se llamaba Génova, no de casualidad”, recuerda. “El barrio va cambiando, pero en estas cuadras la gente sigue sacando la silla a la vereda”, cita, no sin subrayar que, de gurises, “jugábamos a la pelota en la calle, 24 contra 24: un arco sobre calle Belgrano y el otro en Yrigoyen”. 

En una habitación en la que predominan libros de un lado y, en la pared de enfrente, diplomas que acreditan que no ha pasado en vano por la política y la vida institucional, evoca de modo particular la muerte de su papá. “A los 13, la vida me obligó a llevar pantalones largos”. Pero no se detiene exageradamente en los momentos bravos que le tocó superar, los sobrevuela, volviéndolos más livianos. “Viví toda mi vida no ya en el mismo barrio, sino en la misma cuadra, siempre cerca de la vía que, como suele ser usual, determina una frontera entre lo urbano y lo marginal en cualquier ciudad”, señala, antes de recordar, con ciudadano orgullo, que “di mi primer discurso público a los 15 años, en San Agustín, como parte de la campaña Tamborini-Mosca”. 

Recibido en la Universidad Nacional del Litoral, ejerció el Derecho menos para provecho individual que como una dimensión de su compromiso con ciertas y determinadas ideas. Tiene un automóvil modesto, más chico que un Chevrolet, bien cuidado pero de innegable antigüedad, que comparte con la familia. 

El paso del tiempo no lo obsesiona, pero tampoco evita referirse a él, en distintas ocasiones: “Quisiera vivir 40 años más, pero no voy a poder”; “siendo del ayer, en el hoy servís”; “es un error de todos los partidos: dejan de lado a los que tienen experiencia, que pueden dar una mano aunque más no sea contando lo que han vivido”. 

FUENTE:
WWW.ELONCE.COM